domingo, 23 de septiembre de 2018

Entrevista en El Salto Diario

https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/francisco-martinez-el-quico-guerrillero-antifranquista

El Quico: “La juventud está muy preparada, pero ignoran lo que han vivido sus abuelos y abuelas”

El Quico fue guerrillero antifranquista y actualmente se define como guerrillero contra el olvido, pues utiliza su propia memoria para desenterrar la colectiva.

El Quico durante su entrevista a El Salto. KÁNOVAS FOTOGRAFÍA

LIS GAIBAR
@LISGAIBAR
PUBLICADO
2018-09-16 06:58:00

A sus 93 años, Francisco Martínez (El Bierzo, León, 1925) conserva una lucidez y una salud envidiables. Siente que debe hacerlo porque, en caso contrario, no podría recordar ni transmitir lo que vivió. Quico —así le conoce todo el mundo— es uno de los últimos guerrilleros antifranquistas vivos. Formó parte de la guerrilla armada de León-Galicia entre 1947 y 1951, pero se implicó en el movimiento guerrillero mucho antes. Se exilió a Francia en 1951, condenado a muerte por el régimen franquista. Regresó en 1977 y desde entonces lucha por la memoria porque, para él, solo conociendo el pasado y haciéndole justicia se puede construir un futuro digno.
Cautivo durante muchos años, ahora reside en El Campello (Alicante), en un piso donde pueden encontrarse diversas referencias a la República —desde un sutil centro de mesa hasta un cartel sobre el cuadro de contadores— y estanterías repletas de volúmenes, fotografías y distinciones por su lucha por la memoria histórica. No incide en los reconocimientos institucionales, pero señala con orgullo el que reposa sobre la cabecera de la cama, en el que un dibujo imita la famosa fotografía de Capa: “Ésta me la hicieron los chavales de un instituto”, dice con una sonrisa.

Tenías diez años cuando empezaste a colaborar con el movimiento guerrillero, haciendo propaganda para las elecciones del 36. ¿Cómo tuviste claro desde tan niño que tenías que involucrarte en esa causa?

Porque mi madre era una de esas mujeres que se había liberado. Era republicana y muy combatiente. Ella me transmitió esas motivaciones e hizo que me interesara por el empeño con el que luchaba por sus derechos. Nosotros somos de una región minera y, durante la huelga revolucionaria de 1934, que terminó con unos 2.000 muertos y 30.000 prisioneros, mi madre fue activista del movimiento de solidaridad con esas personas. Muchos refugiados de esa represión venían a mi casa. Ese entorno se convirtió para mí en un símbolo al cual yo aspiraba.
Así que en el 36, de cara a las elecciones de febrero, participé con varios vecinos y compañeros en la pega de carteles o en pintadas con la consigna UHP o Uníos Hermanos Proletarios. Aunque fue algo espontáneo, creo que el maestro republicano que teníamos en la escuela había sembrado en nosotros cierto germen de organización.

Mi implicación se reforzó en la primera gran manifestación republicana que hubo en Ponferrada. Los mineros bajaron de los pueblos y se concentraron en el Primero de Mayo. Después de insistir a mi madre, me permitió acudir a la manifestación. Puede que fuera el asistente más joven: no llegaba a los once años. Después de ese día le exigí a mi madre una camisa roja como la que tenía aquella gente. Un día la recibí y decidí que la estrenaría en las fiestas de mi pueblo, Santa Ana, el 26 de julio.

Pero se truncaron los planes.
Las tropas fascistas llegaron seis días antes y mi madre escondió la camisa. Luego hubo que sacarla: durante la guerra no había nada, no se vendían telas. Yo no tenía camisa para ponerme, así que la tiñó de negro. Pero nada más le daba el sol, volvía a su color original... Recuerdo que un vecino del pueblo, siempre que me veía, deparaba en mi espalda y decía: “¡Hay cosas que por mucho que las pintes no se les va lo rojo!” [risas]. Ese 20 de julio se inició el movimiento clandestino de los huidos. Y así se empezó a crear una red vecinal de apoyo en la que participaban mis padres.
La zona en la que viví está llena de fosas comunes. La resistencia —el historiador Secundino Serrano cifra en 200.000 los ocultos en un momento dado— empezó a organizarse y a conseguir armas. En 1942 se crea la federación, que fue un punto de encuentro: había gente de diferentes partidos, pero todos formaban ese frente antifranquista.
Fue una gran organización popular y hubo muchas casas al servicio del grupo guerrillero entre 1944 y 1945. Por eso nunca he entendido muy bien lo de llamarnos “los del monte”, ¡yo nunca he dormido en el monte! Solo era la excusa que daban las personas de las casas cuando llegaba la policía. En aquella época yo todavía no participaba en el combate armado; apoyaba a los guerrilleros realizando tareas que me encomendaban. Y en una de ellas la policía me descubrió.

¿Un chivatazo?
Sí. Yo trabajaba en un laboratorio químico, pero estaba cerca de cumplir los 20 y eso implicaba entrar en el servicio militar. Una ley permitía conmutar el trabajo en la mina por este servicio, así que me fui a trabajar a la mina de un pueblo donde no me conocía nadie. Allí tuve una especie de familia adoptiva, pero uno de sus miembros me denunció cuando intenté conseguir armas para la guerrilla. La familia me avisó y conseguí huir.

¿Fue entonces cuando te condenaron a muerte?
Sí. En el momento en el que te descubrían, te mandaban a tortura o te liquidaban. Y a un guerrillero no se le liquidaba fusilándolo, sino a garrote vil. En 1947, ante la presión internacional por la violación de los derechos humanos, Franco, con el apoyo de algunos países, dicta una ley con la que pasamos de ser republicanos armados a bandoleros.

¿Qué hiciste después de huir?
Mis opciones eran unirme a la guerrilla o arriesgarme a caer en manos de la policía, así que estuve cuatro años en la guerrilla armada. Mataron a casi todos mis compañeros. En 1951, yo y tres guerrilleros más nos exiliamos a Francia con la ayuda de un enlace y conseguimos el reconocimiento de refugiados políticos. Algunos de mis compañeros murieron en el exilio; yo volví para rescatar esta memoria.

Los guerrilleros José Murillo, Francisco Martínez, Jesús de Cos y Gerardo Antón en una fotografía realizada en 2004

Pasar de vivir en el cautiverio a exponer públicamente los motivos que te llevaron a hacerlo...
Es mi deber, mi militancia actual es con la justicia democrática. Con unos valores que fueron adquiridos por la sociedad en un momento que era libre y que resultaron frustrados por la dictadura, la muerte y la represión. Una generación necesita referentes, porque, si no, no tiene historia, y necesita conocerla para situarse. En este sentido, la sociedad española también ha quedado frustrada de aquel pasaje de la dictadura.

Hemos hablado del franquismo. ¿Qué fue la II República?
El inicio de un proceso, un proyecto en el que las personas eran las protagonistas. La mujer empezó a organizarse. Lo mismo sucedió con los trabajadores y con la sociedad en su conjunto. Se introdujo un elemento de cultura en el pueblo que le permitía ser mayor de edad en sociedad. Era un sentimiento generalizado y colectivo.

¿Qué queda de eso? 
Hay movimiento, pero no con la dimensión de entonces. Algunos de esos valores se han perdido porque el individuo a menudo no participa y espera que las instituciones actúen para resolver el problema. Es una manera de no asumir la propia autoliberación, y los pueblos que no asumen su liberación siempre serán sumisos, nadie les va a liberar salvo ellos mismos. Por eso es tan importante la memoria, y más en un momento en el que hay una necesidad apremiante de liberación.
Creo que la II República puede ayudar a entender qué es lo que una sociedad puede promover en pos de su interés. Yo viví el ambiente de camaradería que se creó y que fue el embrión de la organización que hubo más tarde en clandestinidad. Eso me hizo ser humano, simpatizar con la causa y, también, ser comunista más tarde. Porque el comunismo para mí es eso.

¿Crees que el comunismo es eso para los demás? 
No. Mucha gente es víctima de una cultura y de una propaganda... Y quizás también de los errores de quien se anticipa a la historia.

¿Qué quieres decir? 
Que el deseo de una estructura comunista en una sociedad de un momento determinado es anticiparse a los acontecimientos. No está preparada para asumirlo. La gente hereda una cultura y, si no existen referencias o los referentes que existen no tuvieron éxito, no puedes inventártelos. Pero sí puedes profundizar en las virtudes que hubo tras ese fracaso y conocer por qué fue imposible llevarlo a cabo.
Todavía estamos viviendo una época histórica determinada, pero llegará, no tenemos otra alternativa. Quizás dentro de dos o tres siglos, no lo sé. La sociedad puede acelerar o dar forma a ese movimiento. Hay que pelear por la armonía de la sociedad en torno a la existencia de la vida. Si no es un suicidio.

O sea, dices que si no peleamos por un sistema político diferente, nos estamos suicidando. 
Automáticamente. Yo viví el comunismo en la clandestinidad. Era nuestro comunismo, claro, pero creo que si fuera asumido por la sociedad no existirían las contradicciones que existen, ni viviríamos esta situación tan pésima en la que tenemos los recursos pero no están a nuestro servicio. Pero no se puede llevar algo a cabo cuando las fuerzas mayoritarias no están por la labor.

Se está hablando mucho de la memoria histórica. Me consta que criticas la Ley de Zapatero, que tachas de insuficiente… 
[Interrumpe] No es solo insuficiente, ¡es un obstáculo! Es un obstáculo para el pensamiento de liberación, y también para resolver un problema de injusticia que perdura en este país.

¿No es mejor que nada? 
¡No, no! Es peor que nada. ¡Es mejor la nada! La ley no resolvió el problema. No condena el fascismo, que es la base fundamental del delito. No condena ni el sistema ni los crímenes de la humanidad, por lo que los hace válidos, y el sistema fascista no es válido en una sociedad libre porque es la eliminación del contrario por ideología. Es imposible enmarcar eso en un concepto democrático. Con esa ley es imposible avanzar. Muchas viudas tienen todavía a sus muertos en cunetas, ¿dónde está la justicia social de una sociedad libre y democrática? ¿Cómo es posible que cuando los sacan —¡encima a través de empresas, no por el Estado, lo cual es un insulto!— lo hagan como si fueran delincuentes?

En muchas intervenciones pones el foco precisamente en que se deje de considerar a la guerrilla como “bandoleros”. 
Es que en los archivos de juicios sumarísimos, los fusilados siguen siendo delincuentes. Yo sigo siendo un bandolero. Yo estoy vivo y puedo pelear para cambiarlo, pero los muertos no pueden. No es digno de un Estado que se autodenomina democrático tener a muertos en cunetas y bajo la consideración de bandoleros. Por eso la ley de Zapatero es el árbol que no te deja ver el bosque, porque lo fundamental permanece. Y el problema de la memoria histórica no es de izquierdas o de derechas, es de la sociedad. Una sociedad que no conoce su pasado está condenada a repetirlo.
"El problema de la memoria histórica no es de izquierdas o de derechas, es de la sociedad; quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo"

Algunas leyes, como la valenciana, hablan de “convivencia”. 
¡Sí, de convivencia y reconciliación! ¡De los muertos con los vivos! No, la reconciliación llega después de la justicia. El fascismo arrasó con todo lo que no le convenía. Es algo que por desgracia sucedió en este país. Pero cuando llega la democracia, lo primero que hay que hacer es reparar eso porque, si no, no se puede decir que todos somos iguales ante la ley. Ya que no se hizo en su momento, reparemos ahora el daño. Hagamos justicia y, a partir de ahí, podremos hablar de convivencia en la sociedad.

Es imposible no mencionar en este El Valle de los Caídos... 
Un monumento que, 80 años después, hace apología de un genocidio —porque hubo un genocidio— es la antítesis de la democracia. Hay que quitar el símbolo a El Valle, no puede ser un lugar para adorar a un dictador después de muerto. Se trata de curar y de reconocer que ha sido algo que ha lesionado a una sociedad y que tiene secuelas culturales, ideológicas, sentimentales… Si no demostramos que este país repudia esos métodos, ¿qué cultura estamos transmitiendo? ¿El odio?

A veces hablas en institutos sobre esto, ¿cómo percibes el compromiso de la juventud con la memoria histórica? 
Es preocupante porque hay gente preparadísima pero que ignora lo que han vivido sus abuelos y abuelas. Saben lo que hicieron los romanos o los griegos, pero no lo que sucedió en la historia reciente, de la que ellos son producto. Sucede porque se ha transmitido la historia del miedo. Y no hablo del miedo al fascismo o al comunismo, no; hablo del miedo a implicarse en sus propios problemas. El poder prefiere que las nuevas generaciones no cuestionen y mantengan la creencia de que “no es importante porque ya pasó”. Las fuerzas políticas y las instituciones han caído también en la apatía, y es un error político que la juventud le dé la espalda al pasado.

¿De qué forma crees que se debería reparar eso?  
Hay cosas que son competencia del Estado: la regulación de los juicios sumarísimos o el hecho de modificar los textos de enseñanza. La II República se trata en la mayoría de libros de texto con mucha ambigüedad o de manera despectiva, aunque se hayan modificado algunas exageraciones franquistas. Si se oculta una parte de la Historia, la juventud no puede hacer comparaciones ni desarrollar su pensamiento.

Quico revisa los recortes de prensa y fotografías del libro 'Espagne, passion française. Guerres, exils, solidarités 1936-1945'. EL SALTO PAÍS VALENCIÀ

Asociacionismo de las ‘kellys’, pensionistas manifestándose, el movimiento feminista… ¿Es parte de esa 'autoliberación'? 
Es el germen de la conciencia colectiva. Cuando ya no es un destacamento mínimo, sino que se produce a nivel colectivo, algo está prendiendo. No todo el mundo que se manifiesta es plenamente consciente del movimiento, pero ha comprendido lo esencial y está en él. Es el inicio para ser más fuerte que el poder. Y definitivamente las mujeres están siendo el factor más importante de nuestro momento.

¿Por qué? 
Por la propia conciencia colectiva del machismo imperante. En la mayoría de los congresos a los que voy, los historiadores ignoran a las mujeres guerrilleras. Mi madre, mis hermanas, mis vecinas del pueblo, ¿no cuentan? Miles y miles de mujeres estaban implicadas en el movimiento guerrillero. Muchas fueron asesinadas o se les aplicó la ley de fuga, pero la historia la escriben los hombres.
Ahora ellas han roto con ese mito de que la mujer debe someterse, con ese patriarcado que está tan arraigado a una concepción involucionista. Eso es revolucionario, de hecho es el factor más revolucionario que tenemos en España. Todas las personas hemos empleado el machismo por cultura, porque estamos condicionados por el medio en el que vivimos y en el que hemos vivido. Es un proceso, pero es un proceso necesario.

“Siempre he rechazado mirar al pasado con nostalgia”. Es una cita de tu libro Guerrillero contra Franco, guerrillero contra el olvido. ¿Con qué actitud se debe mirar al pasado? 
Buscando la verdad. Ni más ni menos. Lo negativo y lo positivo. Siendo capaz de sacar experiencia de tu trayectoria social, tanto la personal como la colectiva. Sabiendo qué no hemos sido capaces de superar y cómo podemos hacerlo. En un mundo en movimiento, cada persona debe saber cómo y dónde situarse para cumplir su papel transformador como parte de la Historia. Y para asumir tu responsabilidad en el presente, debes conocer el pasado. Porque si no asumes este rol activo en la vida, ¿para qué formas parte de ella?

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sábado, 1 de septiembre de 2018

Manifiesto de la Federación de Asociaciones de MH de la Región de Murcia sobre las últimas declaraciones del Presidente del Gobierno

ANTE LAS DECARACIONES DEL PRESIDENTE DE GOBIERNO REALIZADAS EL PASADO DÍA 28 EN BOLIVIA ACERCA DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD Y LA RECONVERSIÓN DEL VALLE DE CUELGAMUROS

COMUNICADO PÚBLICO SOBRE LAS DECLARACIONES DEL PRESIDENTE DE GOBIERNO EL PASADO DIA 28 EN BOLIVIA

En relación con las declaraciones del Presidente de Gobierno realizadas el pasado día 28 en Bolivia, anunciando la creación de una Comisión de la Verdad y renunciando a la interpretación del significado del Valle de los caídos, la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia, hace público el siguiente comunicado:

COMISIÓN DE LA VERDAD

La Comisión de la Verdad es una figura que, bajo diferentes advocaciones, se creó en Argentina, Guatemala, Uruguay, República Sudafricana, Chile, Perú, Bolivia y Colombia,  durante la década que siguió al dominio de dictaduras, casi siempre de naturaleza militar, que en muchos casos tuvieron carácter de guerra civil encubierta.

Sus actuaciones no tuvieron carácter judicial ni de vinculación obligatoria para los diferentes gobiernos, pero significaron un paso adelante en el esclarecimiento de  crímenes contra la humanidad y otros delitos anexos, perpetrados bajo el liderazgo o la tolerancia expresa gubernamental.

Las resoluciones adoptadas por dichas comisiones sirvieron en aquellos momentos iniciales de recuperación democrática en estos países, para sensibilizar a la sociedad y exigir a las autoridades competentes la apertura de una vía judicial para el conocimiento de la Verdad, la aplicación de la Justicia y el establecimiento de la Reparación.

Fue en tiempo posterior a las conclusiones de dichas Comisiones, en que la justicia de estos países comenzó a aplicar la legislación penal, vigente, o reformada en términos democráticos, que han llevado -en la mayoría de estos países- a los responsables de estos crímenes a la cárcel, o en caso de fallecimiento, a su determinación como imputados, aunque eximidos de responsabilidad penal por fallecimiento. Es decir, los responsables, inductores, cómplices, encubridores y autores de estos crímenes, han respondido de sus crímenes ante la ley.

La Comisión de la Verdad a que se refiere el presidente de Gobierno Pedro Sánchez,  hubiera tenido sentido en España en los primeros años de la transición, o como más tardar a partir de 1982, en que su partido comenzó a gobernar en España por mayoría absoluta. Y no lo hizo.

La Verdad sobre los crímenes franquistas ya se conoce sin que sea necesario reunir ninguna Comisión. Son cientos, quizás miles, los trabajos publicados con absoluto rigor científico, dando pelos y señales de buena parte de los crímenes franquistas, señalando en muchos de ellos los nombres de las víctimas y apuntando en otros la autoría de los mismos.

Así mismo en el juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, se encuentra la relación de 131.000 republicanos, asesinados de diferentes formas por el franquismo.

Conocida la Verdad (judicial), procede la Justicia (judicial)  que lleve al tiempo del conocimiento de los hechos, el señalamiento de las responsabilidades, la imputación de los implicados y la aplicación de la legislación penal correspondiente, así como la resolución o sentencia que proceda.

Por último la Reparación (judicial) de las consecuencias de estos crímenes, es una acción de competencia exclusiva de los tribunales, y que en modo alguno puede determinar una Comisión de la Verdad.

Vemos así cómo la apertura de una Comisión de la Verdad,  después de casi ocho décadas de los hechos, y de haber dejado transcurrir más de 40 años desde el advenimiento de la democracia, no solo es absolutamente innecesaria, si no que no aportaría novedad alguna el esclarecimiento de hechos, que están ya suficientemente estudiados y que tampoco serviría para investigar -fuera del ámbito judicial- los casos sin resolver.

Este anuncio del Presidente de  Gobierno no tiene otra pretensión que ser un placebo reparador,  para intentar contentar a las víctimas del franquismo, a los entornos memorialistas, y al sector más sensibilizado y revindicativo de la izquierda española, incluida la del PSOE.

Si de verdad Pedro Sánchez  quiere liderar la búsqueda de la Verdad, la Justicia y la Reparación para ventilar los crímenes franquistas, solo tiene que presentar en el Parlamento una proposición de ley para anular la Ley de Amnistía de 1977, e instar al Poder Judicial  a través de la Fiscalía General del Estado, a aplicar los principios del Derecho Internacional en materia de Derechos Humanos, de obligado cumplimiento para el  Estado Español, en virtud del artículo 96.1 de la Constitución y del artículo 607. Bis del vigente Código Penal, que establece las penas para delitos calificados como crímenes de lesa humanidad.

La Comisión de la Verdad solo tiene sentido cuando se acaba de salir de un conflicto civil, se ha derrocado una dictadura, existen leyes de Punto Final, y todavía no se ha abierto ningún trabajo de esclarecimiento de los hechos delictivos ocurridos.

En la práctica, ninguna de las Comisiones de la verdad ha servido para otra cosa que para aportar datos a la sociedad y la Justicia, que en el caso de España son sobradamente conocidos, jurídicamente contrastables, y judicialmente resolubles.

REINTERPRETACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

Afirma el Presidente de Gobierno que se renuncia a reinterpretar el significado del Valle de los Caídos, por considerar imposible convertirlo en lugar de reconciliación.

A finales del pasado año el grupo socialista presentó en el Parlamento una proposición de ley de reforma de la Memoria Histórica que sí contemplaba la reconfiguración pedagógica del Valle de los Caídos, para convertirlo en un Memorial de las víctimas del franquismo, tras la retirada de los restos de Franco, una medida que recogía las incesantes peticiones de las asociaciones de Memoria Histórica de toda España, como asimismo las conclusiones de la Comisión Gubernamental que que ya se pronunció anteriormente en el mismo sentido.

Esta Federación no comprende este inesperado giro en los planes del gobierno que pretende reducir el Valle de los Caídos a la consideración de cementerio civil, con el subsiguiente mantenimiento del actual status del complejo. Es decir, que a efectos de interpretación histórica y pedagógica, el Valle de los Caídos, continuaría representando un símbolo de la victoria y de la represión franquista, manteniéndose como un lugar de referencia para para el peregrinaje de personas, grupos u organizaciones de naturaleza totalitaria.

Consecuente con lo anterior, instamos al gobierno socialista a adoptar las siguientes medidas:

Anular la Ley de Amnistía de 1977 aplicando la legislación internacional y nacional vigente en materia de derechos humanos y contra la impunidad.

La reorientación pedagógica del Valle de los Caídos bajo la forma de un Memorial a las Víctimas del Franquismo, el desalojo fuera del recinto de los restos de Franco y de José Antonio, así como la desacralización del recinto, convirtiendo la cripta en dónde se encuentran los restos de 35.000 personas fallecidas durante la contienda, como un cementerio civil, con la  posibilidad de que las familias puedan recuperar los restos, cuando técnicamente sea posible.

Murcia, 30 de agosto 2018.

Rogamos máxima difusión,
Un afectuoso saludo

El Taller de la Memoria - Santomera

jueves, 19 de julio de 2018

El exguerrillero Quico pide una reparación moral para los represaliados por Franco

http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/exguerrillero-quico-pide-reparacion-moral-represaliados-franco_1260246.html

La Asociación La Peñina inaugura una placa conmemorativa, hoy en Villasumil.

Francisco Martínez ‘Quico’, ayer en Ponferrada. ANA F. BARREDO -

30/06/2018

DL | PONFERRADA

«Yo sigo siendo un bandolero en los archivos de la Policía, y la gente tiene que saber que luchaba por la democracia». Son las palabras que ayer pronunciaba el antiguo guerrillero antifranquista berciano Francisco Martínez Quico para reclamar una reparación moral para quienes lucharon contra la dictadura y no sólo la eliminación o la reconversión de sus símbolos, como el Valle de los Caídos.

Quico participó en la Casa de la Cultura de Ponferrada en el primero de los coloquios organizados por la Asociación La Peñina —por la tarde repitió en Fabero— para recuperar la memoria de quienes combatieron al dictador en el monte y hoy estará las 11.30 horas en la la inauguración de una placa en Villasumil en recuerdo de los represaliados.

El antiguo combatiente comenzó a los 11 años como enlace de los primeros guerrilleros que se echaron al monte en 1936 y desde 1947 tuvo que huir también y compartir partida con el mítico Girón hasta su muerte en 1951. Del llamado León de la Cabrera, tuvo ayer palabras de elogio. «Fue el supremo compañero en todos los aspectos», afirmó.

Nonagenario y residente en Alicante, Francisco Martínez Quico insistió ayer en que «la democracia no ha reconocido» a los represaliados por Franco, enterrados en cunetas o marcados por procedimientos judiciales y juicios sumarios.

http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/exguerrillero-quico-pide-reparacion-moral-represaliados-franco_1260246.html

‘Quico’, el último guerrillero antifranquista berciano, visita Ponferrada: “En 40 años de democracia aún no ha habido reparación”

https://www.infobierzo.com/quico-el-ultimo-guerrillero-antifranquista-berciano-visita-ponferrada-en-40-anos-de-democracia-aun-no-ha-habido-reparacion/400378/

‘Quico’, el último guerrillero antifranquista berciano, visita Ponferrada: “En 40 años de democracia aún no ha habido reparación”



Quico habla para recordar, para luchar contra el olvido de los que abogan por no reabrir viejas heridas. “En Ponferrada han asesinado a mucha gente por la espalda”.

Viernes, 29 de junio de 2018
www.infobierzo.com
Por Sara Martínez - @

Con 11 años, Francisco Martínez Quico se convirtió en enlace de la guerrilla. Corría el año 1936 y los militares acababan de dar un golpe de Estado contra el gobierno legal de la II República. En 1947 tuvo que elegir entre caer en manos de la policía o lanzarse al monte. Decidió entonces continuar su lucha en la clandestinidad pasando a formar parte de la guerrilla liderada por el legendario Girón, para el que sólo tiene buenas palabras. Tras el asesinato de Manuel Girón el 2 de mayo del 51 cerca de Molinaseca decidió escapar a Francia. Hoy, con 93 años, Quico es el último testigo berciano de una historia que aún no ha reparado a los que lucharon por la democracia pero continúan siendo ‘bandoleros’ en los archivos.

Este viernes, Quico ha sido el protagonista de las Jornadas de la Memoria Histórica organizadas por la Asociación La Peñina. La Casa de la Cultura de Ponferrada ha acogido la primera de las actividades programadas, una charla-coloquio titulada ‘La Guerrilla Antifranquista’ en la que han participado además Santiago García (La Peñina) y los activistas por la Memoria Histórica Fernanda Cedrón, y Odette Martínez.

“Voy a transmitir lo que sé y lo que he vivido, mi compromiso con la democracia y con la II República”. “Desgraciadamente, aunque ahora estamos en otra etapa, han pasado cuarenta años desde la muerte del dictador y todavía no se ha reconocido a aquellas personas que sufrieron tanto por la democracia, que fueron torturados, que murieron en el combate, aquí en Ponferrada han asesinado a mucha gente por la espalda”, sostiene Quico. Desde su regreso a España en 1977 no ha visto cumplido su propósito. “Los que han asesinado siguen en las cunetas, los juicios sumarísimos no han sido anulados y las viudas, los familiares y los huérfanos no han tenido reparación”.

Quico habla para recordar, para luchar contra el olvido de los que abogan por no reabrir viejas heridas. “Esto no es digno de una democracia, hay que reparar la enfermedad para que no haya más odios, para que nadie herede esa situación”.

Recuperar la memoria, educar a las nuevas generaciones, “Franco fue un conspirador contra un Gobierno legal, ellos fueron los insumisos”. Quico es historia viva, de España y del Bierzo.

Las actividades continuarán este viernes a las  a las 19.00 horas en la Escuela del Ayer de Fabero y se cerrarán este sábado, 30 de junio, a las 11.30 horas con la inauguración de una placa conmemorativa a los represaliados en Villasumil (Candín).

https://www.infobierzo.com/quico-el-ultimo-guerrillero-antifranquista-berciano-visita-ponferrada-en-40-anos-de-democracia-aun-no-ha-habido-reparacion/400378/

martes, 26 de junio de 2018

Entrevista a Quico en Público: "La izquierda capituló ante los herederos del franquismo y renunció a su historia"

http://www.publico.es/politica/quico-guerrillero-antifranquista-gardarrios.html

QUICO, GUERRILLERO ANTIFRANQUISTA

"La izquierda capituló ante los herederos del franquismo y renunció a su historia"


Francisco Martínez, el último maquis del Bierzo, sigue recorriendo el Estado español “para luchar por la verdad histórica y por la dignidad de quien se quedó en el silencio”. Hoy estará presente en Galicia para homenajear al guerrillero O Gardarríos.

Francisco Martínez 'Quico', en Galicia, antes del homenaje al guerrillero O Gardarríos. / X. L. FERNÁNDEZ
Francisco Martínez 'Quico', en Galicia, antes del homenaje al guerrillero O Gardarríos. / X. L. FERNÁNDEZ


MADRID 23/06/2018

HENRIQUE MARIÑO @solucionsalina

Quico, el último maquis del Bierzo, se suma hoy a los actos de homenaje al guerrillero lucense O Gardarríos y a su compañera, Antonia Díaz, caídos hace setenta años en Lourenzá. Hasta su cementerio se desplazará el veterano antifranquista para darle voz al silencio, tras hacer lo propio a mediodía en el auditorio de Mondoñedo. Francisco Martínez (Cabañas Raras, 1925) responde con lucidez al otro lado del teléfono, aunque contesta “jodidillo” al cómo está usted. Tiene noventa y dos años, pero se echa encima uno más, que cumplirá en octubre. Larga vida.


De El Campello, donde reside actualmente, a Lugo hay mil kilómetros… Se ve que aún tiene mecha.

Desde que vine de Francia, no he parado de viajar para luchar por la verdad histór#ica y por la dignidad de quien se quedó en el silencio, como es el caso de O Gardarríos y otros mártires. Según los libros, aquí no ha habido represión, cuando los muertos se cuentan por miles. Parece que no existió una historia anterior a 1977, pese a la tragedia que vivió España.


Le indigna que algunos asesinados hayan pasado por unos delincuentes.

Hablar de las víctimas es hacer justicia. Los actos de homenaje como éste son una manera de recordarle a la juventud que ha habido una ocultación y que esas personas eran dignas porque luchaban por la libertad del pueblo. Dieron su vida y, en vez de agradecérselo, se les ha denigrado. Por ejemplo, no se han anulado los juicios sumarísimos. La sociedad futura no puede vivir en armonía con una huella que jurídicamente no se justifica.


Dignificar su pasado —y la defensa de una ideología y de unos valores— para edificar el futuro.

La juventud no tiene por qué sufrir las consecuencias de esa represión que quedó en el olvido. Si los desconoce, tampoco puede inspirarse en unos valores que se defendieron con la lucha. Porque, y esto es importante, no se luchaba simplemente por amor a las armas o por ser contrario del régimen, sino en defensa de unos valores expresados en la Segunda República.

Iniciados, pero no culminados: ser más libres y modernos en un país que estaba muy atrasado, hasta el punto de que una de las batallas era salir del analfabetismo. 

Valores quebrados con la dictadura y que todavía hoy no se han recuperado suficientemente.


Ante quienes critican que no se debe remover el pasado, usted alega...

La dictadura es historia, pero resulta vital contar la verdad a las nuevas generaciones. Estoy aquí para honrar a O Gardarríos, un referente para mí, al igual que otras personas que murieron por defender los valores de la República. No hubo delincuentes en el monte ni en las cunetas. Tampoco eran bandoleros ni los malos de la película, como los han pintado los vencedores. Ese trecho histórico permanece oculto no para los del pasado, sino para los del futuro. O sea, para los jóvenes que vienen.


Aboga por la conciliación, mas con esa verdad por delante.

Si hubo un desencuentro entre españoles, las nuevas generaciones no tienen por qué sufrirlo. Hay que superar los estragos de la dictadura y crear una sociedad con derecho a la diferencia, aunque sin violencia entre sí.


Testimonios como el suyo son necesarios, pero el reloj de la vida apura los días.

No seré testigo muchos años más, si bien todavía soy prueba viva de aquel tiempo y del exilio forzado. Otros, desgraciadamente, se quedaron en el camino por luchar.


¿Tanto nos falla la memoria? 

La sociedad tiene memoria, pero hay que reavivarla. Memoria no es sólo el dolor, sino también lo que significaban aquellas personas. Debemos explicar por qué se implicaron en la lucha.


¿Sufre este país alzheimer histórico?

Los Gobiernos han capitulado. En 1977, la izquierda transigió ante las exigencias de los herederos de la dictadura franquista y renunció a su historia. Décadas después de la muerte de Franco, sus símbolos siguen presentes y se niegan a que seamos considerados iguales. Sin embargo, mataron a muchos inocentes, a quienes no se le han reconocido sus derechos. Yo sólo pido vivir en paz y en armonía, así como ser capaces de construir una sociedad con diversidad de pensamiento.


Cuando echa la vista atrás y atisba sus tiempos de guerrillero...

No recuerdo aquellos años con nostalgia, porque fueron terribles, producto de una tragedia. Más que los efectos, hoy analizo las causas. No se puede justificar la sublevación del franquismo, cuya filosofía era exterminar a parte de la sociedad. Luego, aunque no hay añoranza, las personas que murieron por los valores siguen siendo todavía hoy mi referente.


¿Tuvo sentido echarse al monte? ¿Valió la pena?

Nadie se echó al monte voluntario. Me integré en la guerrilla porque si no me hubiese costado la vida. En el Bierzo hubo más muertos entre la gente desarmada que entre los que tenían armas. Quise defender la causa y los valores de la República, en los que me habían iniciado a través de la escuela laica. Es decir, la paz, el progreso y otros valores frustrados por la dictadura.


Pese a lo que sufrió su familia, sus palabras transmiten concordia y no encierran resentimiento.

A mis padres y hermanos los machacaron con la tortura, pero no tengo rencor. Insisto: todo aquello también supone otro referente para mí, aunque en un sentido diferente, porque lo que ocurrió no debe volver a suceder jamás en este país. No temo repetirme: debemos vivir en paz y en armonía.



domingo, 24 de junio de 2018

Jornadas de la Memoria Histórica en Ponferrada, Fabero y Villasumil con la presencia del guerrillero antifranquista ‘Quico’

Infobierzo



Ponferrada, Fabero y Villasumil (Candín) serán los días 29 y 30 de junio escenario de unas Jornadas de la Memoria Histórica organizadas por la Asociación La Peñina y que contarán con la presencia del guerrillero antifranquista ‘Quico’.

Las actividades comenzarán el viernes 29 en la Casa de la Cultura de la capital berciana con la charla-coloquio titulada ‘La Guerrilla Antifranquista’ en la que participarán Santiago García (La Peñina) y los activistas por la Memoria Histórica Fernanda Cedrón, Odette Martínez y Francisco Martínez ‘Quico’, considerado como el último guerrillero del Bierzo.

Los mismos nombres serán los protagonistas de la charla-coloquio ‘Guerrillero contra Franco. Guerrillero contra el olvido’ que a las 19.00 horas del propio viernes tendrá lugar en la Escuela del Ayer de Fabero. La jornada se cerrará con la actuación musical del cantautor cubano Orlis Pineda y la cena a partir de las 22.00 horas.

Los actos se trasladarán el sábado a Villasumil (Candín), donde a las 11.30 horas se inaugurará una placa conmemorativa a los represaliados con la presencia de Santiago García, Francisco Martínez ‘Quico’ y el pedáneo de la localidad, Germán Ramón. Las actuaciones musicales correrán a cargo de ‘Chencho’ Martínez Ramón y Pedro Pérez ‘Piltra’.


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