domingo, 26 de enero de 2020

Exposición "La sangre no es agua" de Pierre Gonnord

Exposición sobre el "Exilio republicano español 1939" en la sala Arquería de Nuevos Ministerios, en Madrid, Paseo de la Castellana 67, desde el 5 de diciembre 2019 al 31 de enero 2020.
Incluye la exposición de Pierre Gonnord "La sangre no es agua", en la que aparece una foto y un texto de Quico.

Enlace del Catálogo de la exposición.


Quico habla en la exposición, presentado por Pierre Gonnord:




Texto de Quico:
Francisco Martínez
En 1936 yo tenía catorce años y era agent de liaison, es decir un contacto civil con la organización social, con el movimiento armado de la resistencia clandestina republicana. Yo era un adolescente pero éramos muy experimentados. Allí no hubo guerra civil, hubo represión directamente y principalmente hacia los hombres y algunas mujeres que se habían destacado. Fue una represión colectiva y muchos se tuvieron que esconder. La solidaridad para ocultar a esas personas, a esos hombres, se apoyó principalmente en las mujeres y en los niños, a veces en los ancianos. La represión no venía por acciones cometidas ni por las ideas, era una represión hacia el progreso social, simplemente hacia los sindicatos que recientemente habían votado a la República. Había gente más destacada, más fichada, pero no importaba dejar a unos cuantos más en la cuneta. Había carta blanca para el asesinato. Muchas veces los que ejecutaban esa represión eran personas locales. La estrategia era que venían los del pueblo de al lado aquí y los de aquí se iban al pueblo de al lado. La casa de mis padres estaba en medio de nuestro pueblo y fue un centro de escondite. Lo era desde 1934, cuando sucedieron las represiones de Asturias en el periodo denominado «Bienio Negro». Hubo más casas implicadas, no fuimos los únicos a cobijar a gente. Éramos un pueblo principalmente de izquierdas y había una convivencia muy profunda entre los vecinos. A partir de 1934 se creó un comité de solidaridad hacia los mineros del norte. Éramos sindicados y simplemente reivindicamos lo que había prometido el programa. En el año 1931 la República había decretado una serie de reformas que beneficiaron a la cultura, la sanidad, la educación, el derecho de la mujer, el derecho del trabajador que vivía en un estado de esclavitud. Automáticamente en los dos primeros años se fueron creando en todos los pueblos movimientos feministas, ateneos y casas de la cultura, bibliotecas, misiones pedagógicas para aprender a leer y escribir. La gente empezó a notar otro clima, otro ambiente. Mi madre se alfabetizó gracias a ello y yo fui al cine por primera vez gracias a una misión pedagógica. El maestro de mi escuela era republicano y tuvo un papel fundamental en mi educación pero con una visión de convivencia en sociedad. Por ejemplo, hacíamos excursiones, trabajos y experiencias de camaradería entre compañeros. Una pedagogía más progresista, solidaria, algo que rompía con el pasado, y yo me formé en ese clima. También el ambiente de mis padres y el ambiente general del pueblo cambió enormemente y caló en mi personalidad de adolescente. En el año 1933 ya hubo experimentos de comunas en Fabero, que era agrupar tierras, medios de la cuenca minera, comunidad de trabajadores. Se quedaron muy aislados y enseguida hubo represión aunque era tiempo de la República. En el año 1934 empieza la represión en Asturias y es cuando, por mi padre y mi madre, mi casa se convierte en el lugar de enlace de creación de comités de solidaridad. Mi padre no era minero. Había trabajado de joven en Bilbao y luego ejerció de zapatero en mi pueblo y de agricultor, una agricultura de pequeñas parcelas. A finales del siglo XIX había empezado la minería en el norte de España, y se había establecido una economía mixta con la agricultura. El minero autóctono era campesino de origen y se iba a la mina mientras las mujeres trabajaban la tierra. Fue una región donde hubo progreso económico. Hubo muchos muertos en esas minas. En el siglo XIX todos los días gente se moría trabajando. La gran represión empezó realmente en el año 1918. Es cuando se empieza a hablar de «los huidos». Mi padre y sus vecinos tuvieron que escapar de la represión. Todos los hombres eran candidatos a ir a la cuneta. Todos los niños os hemos convertido pues en agentes para proteger a esa gente y eso duró los tres años de la guerra. No se iban al monte. Estábamos en estado de alerta completo entre mujeres y niños. Se escondían en casa y cuando llegaban las columnas de falangistas nos avisábamos. Fue así durante los largos años de Guerra Civil hasta el final que, como se sabe, termina en el puerto de Alicante en el año 1939. Automáticamente aquellos huidos se constituyeron en grupos armados, de resistencia al nuevo régimen. La caída de Asturias permitió recuperar muchas armas e incorporar a compañeros. En 1942 se crea una estrategia de guerrilla organizada que es la Federación de Guerrillas de León-Galicia. Es la primera organización guerrillera de España de manera organizada con un Estado Mayor, una división en grupos de guerrilla con su responsable y su comisario. A partir de allí se va intensificando la colaboración con el pueblo. Yo fui comisario de un grupo en el año 1947 con veintiún años. Me descubrió la policía fascista y tuve que escapar. Vivíamos escondidos. Las casas que habían escondido a «huidos» ahora abrían sus puertas a los guerrilleros. El elemento fundamental de la guerrilla es que, cuando se crea la Federación, en paralelo a la lucha armada, se crea el Servicio de Información Republicana que es, en cada pueblo, una ramificación civil y clandestina que se encarga de informar y proteger a los guerrilleros. Son principalmente las mujeres y niños adolescentes. Por ejemplo, mis tías; luego conocí a mi mujer porque paré en la casa de sus padres. En mi pueblo había unas quince casas resistentes. Llegábamos siempre de noche y nos repartíamos por grupos de dos o tres guerrilleros en cada casa. Así organizábamos la Resistencia. Es un momento crucial a nivel histórico porque cuando se crea la Federación estamos en plena Guerra Mundial. En los años 1943 y 1944 los alemanes retroceden, pierden frente y como Franco está aliado con ellos, está más débil. Hay una cierta duda de cómo puede terminar todo aquello. La represión en España también retrocede, por ejemplo la Guardia Civil hace lo posible para no destacarse mucho porque no se sabe cómo evolucionarán los acontecimientos en Europa. Algunos falangistas, los que no habían cometido represión y crímenes, se quieren aproximar a nosotros, los republicanos. Los cambios de última hora y cambios de bando siempre ocurren. Gracias a ello hemos multiplicado contactos con guardias civiles, con soldados, con falangistas que nos facilitaban mucha información. La guerrilla consistía sobre todo en sabotajes, trenes, ampliar la organización con la perspectiva de futuro. En Francia se esperaba que la lucha armada clandestina iba a ayudar a liberar contra el invasor. En España no se tenía tan claro, sino que las potencias internacionales iban a condenar a Franco por genocidio y cómplice del fascismo internacional, y eso nos ayudaría a establecer un Estado de transición y cuanto más organizaciones populares tuviéramos, mejor. Pero no fue así y perdimos esa batalla. En septiembre de 1951 me voy para Francia ayudado por la FEDIP (Federación Española de Deportados e Internados Políticos Víctimas del Fascismo) fundada en la Libération por Odette y José Ester. Ellos eran anarquistas. Yo era comunista. En esa época la Federación de Guerrillas era unitaria. Que fueras anarquista, comunista, socialista... daba igual, éramos hermanos. El movimiento anarquista no es los que ponen bombas, es un movimiento de pensamiento evolucionado, libertario, de librepensadores. Los errores llegan siempre al principio, cuando un movimiento no tiene una madurez orgánica e ideológica. Cuando llegamos a Francia, el Partido Comunista español era ilegal y nos podían devolver a Franco. La única opción que nos daba el Gobierno francés era ir a la guerra de Indochina, lo que no estábamos dispuestos a aceptar. ¡Imagínese después de nuestra guerra! Mi vuelta a España era mi obsesión. Regreso a España en 1977 después de la muerte de Franco. Venía e iba, pendiente del desarrollo de la Transición, que fue una fachada porque no hubo contenido. Lo único es que yo estaba condenado a muerte y eso se paralizó. Hubo amnistía. No quitaron la condena, ni siquiera a los muertos. Es cuando hemos creado una asociación que se llama Archivo Guerra y Exilio. Hemos pedido que se cree un archivo nacional controlado por el Estado y no por la policía ni por el ejército. Un archivo público que todo el mundo pueda ir a consultar. Todavía no lo hemos conseguido. La reivindicación fundamental era el reconocimiento de todas las personas víctimas del franquismo, sobre todo de los guerrilleros, que se nos llamaban aún bandoleros, o sea, bandidos. Llevamos al Parlamento un proyecto de ley por vía de los diputados de Izquierda Unida y del Partido Socialista. Fue todo una parodia porque en aquellos tiempos la mayoría era del PP y ellos no querían. Nos juntamos unos cientos de personas en las gradas de las Cortes, gente que fuimos invitados. Estábamos convencidos de que no costaba nada reconocer que no éramos bandoleros, sino combatientes por la libertad. Se votó unánime en el año 2001. Pero no fue ley, fue simplemente una declaración parlamentaria. No repercute en los archivos, en ninguna ley, ni en las condenas, ni nada. Es simplemente simbólico. Hemos continuado nuestra lucha. Hemos hecho «caravanas por la memoria», viajado por toda España en autobús, unas cuarenta personas, exguerrilleros, exbrigadistas, historiadores... A raíz de eso se creó un clima en el que finalmente se empezó a hablar de «memoria histórica». Se crearon otras asociaciones y se empezó a reivindicar la condena del genocidio franquista, la anulación de los juicios expeditivos a personas que no habían hecho nada. No se ha conseguido mucho de momento, ni siquiera con el presidente Zapatero que, siendo leonés, tenía mucha voluntad y amplió la Ley de Memoria Histórica del 77. Se hicieron cosas sobre todo simbólicas; por ejemplo, se empezaron a quitar estatuas de Franco y nombres de calles, pero ni siquiera se quitaron todas. Se hacen homenajes, se dan premios, etc., pero la condena no se elimina. Esa ley jurídicamente no resuelve nada. La reivindicación de sacar a los cadáveres de las cunetas tampoco se ha enjuiciado en condiciones. Los jueces  o van a constatar ese crimen. Lo único que contribuye es a borrar las huellas, porque el juez no va. Siguen pretendiendo que no hubo asesinatos ilegales. Las familias entierran a sus muertos pero nadie ha constatado legalmente de dónde vienen los restos y desaparecen socialmente. Reivindicamos que sea el Estado el que se haga cargo de este tema y no una asociación. Porque si es el Estado el que tiene que sumar, no se puede manipular un cadáver sin la presencia de un juez, sin autorización jurídica. Los gobiernos sucesivos, tanto del PP como del PSOE, se van esquivando para no implicarse en este tema. España es doblemente víctima por la ausencia, durante casi un siglo, de una transparencia de la verdad histórica. Preguntarse cómo han vivido los españoles y por qué. Interrogarse por qué existió esto y lo otro. Es un problema de cultura. Los criminales han muerto pero queda la no clarificación de la historia y sus herederos pueden llevar los mismos conceptos porque no se hizo la verdad, la justicia. La identidad la adquirimos, no nacemos con ella; la adquirimos a través de la sociedad en la cual vivimos. Si no la conoces, tu identidad está mediatizada por la hipótesis. ¿Quién soy yo? Soy producto de una sociedad que tiene una historia. Tienes que saber de dónde vienes para plantearte el futuro. Transparencia, justicia y convivencia para el futuro. Por ejemplo, la cultura francesa, ha permitido que se haya revisado y solucionado su pasado durante la guerra. Hubo juicios. Hay verdad histórica y a partir de ese momento un joven francés, que es universitario (o no) y que conoce la historia de su país tiene sus referentes sociales. ¡E imagínense los alemanes! Han hecho el trabajo. Mientras no haya justicia y verdad la sociedad española no se normalizará. No se puede juzgar las demás ideologías de forma despectiva; por lo menos hay que conocerlas. Veo que en los debates parlamentarios no entran en los matices ideológicos de los proyectos, se descalifican directamente los unos a los otros. Están introduciendo una cultura del rechazo, de no convivencia, desde el mismo Parlamento. Son muy mediocres. No se plantea votar ni gobernar para el conjunto de la sociedad. Siempre es «en contra de», se vota siempre en contra y no a favor. La gente ya no se molesta ni siquiera a mirar los programas. Es alienación. Veo los tiempos actuales muy difíciles. Sigo luchando. Mi labor es pedagógica. Es un trabajo de difusión sobre todo hacia la juventud, las nuevas generaciones. Voy a los institutos, a las universidades. Con un compañero, que ya falleció y era profesor en La Coruña, hemos creado la Nova Escola Gallega que va de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo y reivindica la memoria histórica porque allí hubo mucha represión y mucha guerrilla armada. Voy a los archivos franquistas para investigar la versión fascista de los hechos: El Ferrol para Galicia, Sevilla para Andalucía, Sant Cugat para Cataluña... Son archivos que están en manos de la policía y del ejército. No son públicos, menos los archivos de Salamanca. Se necesita una comisión de la verdad para depurar todos estos archivos. Solamente tenemos la versión de los franquistas y no son fiables. También he escrito un libro. Hace años no había apenas nada sobre el tema. Además de los historiadores hay una cantidad de literatura formidable, hay documentales. He participado en algunos de ellos. Existen las redes, tengo un blog y mucha gente contacta conmigo.

Texto de Odette:
Odette Martínez
Mi padre nació en 1925, mi madre en 1934. Ellos no conocieron la Retirada, pues se marcharon exiliados a Francia en la década de 1950. Es una historia particular. Ambos proceden del noroeste de España, en la frontera de Asturias, Galicia y Castilla, de la comarca del Bierzo. Mi familia paterna estaba compuesta por mineros y campesinos, por parte de mi madre eran campesinos y pastores. Esta región cayó en manos de los franquistas desde el principio y la represión fue especialmente dura, pues es una zona de amplia tradición minera y con fuerte implantación sindical y socialista. Me parece importante señalar que en esta comarca, en Fabero, el Bierzo, se dieron casos de vida y trabajo «comunitarios», heredados de la revolución minera asturiana. Así que, como digo, la represión fascista fue particularmente dura en el lugar y mi padre lo vivió en primera persona cuando tenía solo once años. Él era de una familia de republicanos socialistas. Mi abuela, una campesina analfabeta, había aprendido a leer con las misiones educativas. Mi abuelo había sido miembro de los comités de solidaridad con los mineros asturianos que huían de la represión. Esa era la orientación social de mi familia. La represión fue feroz con todo lo relacionado con el ideal republicano, directa o indirectamente, independientemente de que fueran socialistas o anarquistas. Esta situación hizo que muchas personas se refugiaran en las montañas y allí formaron rápidamente una red militar que estuvo activa hasta la década de los 1940, después de la Retirada. A estas personas se las llamó «huidos, escapados, fugitivos, etc.». A partir de 1937 algunos de los combatientes del frente norte pasaron al sur. No podían marcharse a Portugal, porque allí estaba la dictadura de Salazar, y desde nuestra región era muy difícil llegar a la frontera francesa. Así que, como digo, estas personas se refugiaron en las montañas y la casa de mi abuela paterna funcionaba como escondite donde se conformaron estas redes de resistencia. Todavía albergábamos la esperanza de que las democracias triunfasen sobre el «Eje» y vencieran a los fascistas. Así pues existía una guerrilla activa, de lucha armada antifranquista para resistir hasta que las democracias liberasen España. La casa de mi abuela materna también fue una casa clandestina. Mis tías, las hermanas de mi madre, trabajaban como enlace de estos guerrilleros, hombres o mujeres. Mi padre fue enlace desde los catorce años. A los veinte años lo denunciaron por repartir panfletos en defensa de los mineros y se vio obligado a pasar a la clandestinidad: cuatro años estuvo con los «maquis». Formó parte de una red heredera de esta lucha de tendencias pluralistas que peleaban codo con codo: anarquistas, comunistas, socialistas, republicanos y a cuya cabeza estaba un personaje muy carismático llamado Manuel Girón. Tenían vínculos permanentes con el hermano de Durruti, un ferroviario de León, otro movimiento obrero muy activo. Todo aquello ocurría en un entorno semiurbano. Contrariamente a la «mitología», estas personas no vivían en cuevas ni lugares inaccesibles, porque el arraigo social era muy fuerte. Los enlaces eran la hermana, la madre, el compañero, el hijo, etc. Los historiadores hablan de siete a ocho mil personas en armas en toda España, pero había más de treinta mil enlaces. No resulta fácil contabilizarlos, porque estaban en la clandestinidad y, según los archivos de la represión, estas personas no constan como resistentes, sino como bandoleros, terroristas, etc. En cuanto a cifras, es muy relativo. En cuanto a cifras, es muy relativo. En 1944, los dirigentes del Partido Comunista Español, los que se habían ido a Moscú o a América Latina, regresaron a Francia. Tras el desastre del Valle de Arán y las invasiones de 1944, intentaron desarrollar una estrategia militar ofensiva siguiendo un esquema basado en una cultura extremadamente militarizada y jerárquica. Inmediatamente intentaron controlar estas redes que llevaban actuando desde 1936. Aquello fue un choque y no fue muy bien visto. Como consecuencia, el grupo de mi padre decidió mantener su autonomía al tiempo que trataba de seguir en lo que el PC llamó «el ejército guerrillero», pero con cierto grado de disconformidad. En algún momento llegaron a cortar todo contacto para esconderse en la frontera portuguesa, en Cabrera, en casas que solo ellos conocían, porque se habían enterado de la violencia estalinista que imperaba en el interior del partido y en la guerrilla. Mi padre esperaba, con el retorno a la democracia en 1977, que se reconociera esta historia de resistencia armada al franquismo. Por desgracia, no fue así como ocurrió. Él fue un superviviente de esta lucha, pero muchos de sus compañeros acabaron muertos. En 1951, se exilió clandestinamente en Francia a través de una red que pagó él mismo, sin ninguna ayuda, en un momento especialmente problemático. Desde septiembre de 1951, cuando llegó a Francia, hasta diciembre de 1951, estuvo a punto de ser extraditado. Finalmente son los libertarios, la FEDIP (Federación Española de Deportados e Internados Políticos), dirigida por Odette Ester (de ahí mi nombre) y José Ester Borrás, quienes le ayudaron, al igual que ayudaron a otros exiliados españoles, evitando que fuera extraditado y acabase condenado a garrote. En diciembre de 1951 mi padre se convirtió finalmente en refugiado político. Posteriormente intentaron echar una mano para colar a los últimos compañeros que llegaron en 1952. Mi madre llegó en septiembre de 1952 y obtuvo el estado de refugiada política porque trajo consigo las cartas amenazantes que le había enviado la Guardia Civil para recuperar las armas que mi padre y mi tío habían escondido. Vengo de una historia de lucha armada, ligada a la guerrilla antifranquista, que comenzó en España en 1936 y continuó en Francia, en París, en 1952. También soy testigo, como mujer adulta, de cómo mi padre intentó que la legitimidad política de esta resistencia armada fuese reconocida por las autoridades del nuevo Estado democrático español. Ni al Partido Comunista ni al Partido Socialista le interesaron sus proclamas, no hablaron de la legitimidad política de esta resistencia armada porque había llegado la Transición, el consenso, etc., y había que bajar el tono. Después de la Segunda Guerra Mundial en Francia, todos los que habían tenido la «tarjeta roja» de los nazis fueron reconocidos por las autoridades y partidos políticos gaulistas, como también se reconoció la lucha armada de los resistentes y el uso de la violencia, legítima, para liberar al país del yugo fascista. La pregunta que se hacían en 1977 estos hombres y mujeres que habían vivido la cárcel, la tortura, la clandestinidad, el Maquis, etc., era si su lucha, su historia, encontraría un espacio simbólico en la narrativa nacional, o si serían arrojados a la basura de la historia. Desde 1982, cuando el Partido Socialista llegó al gobierno, mi padre tenía la esperanza de llevar esta cuestión al espacio público para que se reconociera la legitimidad política de esta resistencia armada. Todavía hoy siguen vigentes las sentencias de los tribunales militares que los condenaron durante la dictadura. Fueron amnistiados, al igual que los verdugos, pero legal y paradójicamente siguen siendo
terroristas. Mi padre tiene ahora noventa y cuatro años y ha trabajado incansablemente para lograr este reconocimiento. Vive cerca de Alicante y es un hombre con una energía extraordinaria. Actualmente es el último guerrillero de España. Tengo sesenta y tres años y considero que debo luchar por perpetuar este trabajo de reconocimiento y memoria. Llevo veinte años intentado visibilizar y dar voz a estas personas, lo que me ha llevado a realizar documentales y traducir archivos orales a varios idiomas y así rendir homenaje a su compromiso.

lunes, 16 de diciembre de 2019

martes, 3 de diciembre de 2019

Homenaje a la guerrilla antifranquista en Alicante

Homenaje a la guerrilla antifranquista


Adjuntamos la invitación al acto de homenaje a los guerrilleros antifranquistas que tendrá lugar en Alicante en la Delegación del Consell, el jueves 12 de diciembre a las 12 horas, organizado por la Consellería de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática. Este homenaje se centrará en la figura de Quico el Guerrillero, que acudirá al acto. Así mismo, les agradeceríamos que dieron difusión de la jornada a quien consideran pueda resultar de interés.

Pueden confirmar su participación por correo: calidaddemocratica@gva.es
o bien al teléfono: 961922344

Gracias




Desde la Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática queremos trabajar en políticas activas de memoria democrática, en las que se dignifique el recuerdo de aquellas personas que a lo largo de la historia han luchado por un país más justo, libre y democrático.

Por todo ello, no podemos olvidarnos, como sociedad, de la Guerrilla antifranquista en su conjunto, tanto los que combatieron, como los y las que sirvieron de apoyo y enlace en los pueblos y ciudades, todos ellos arriesgaron su seguridad y la de sus seres queridos por la esperanza de acabar con la dictadura.

Hay que tener en cuenta que la guerrilla nace con el propio golpe de Estado contra la legalidad vigente de la IIª República en julio de 1936, en aquellas zonas que cayeron bajo el dominio de los sublevados. Desde este instante, hasta principios de los 50 arriesgaron su integridad física y los mejores años de su vida por una causa justa, como era la de derrocar el régimen franquista. En países como Italia o Francia, los partisanos o la resistencia antifascista son un elemento de orgullo nacional, con multitud de honores y prestigio en la memoria colectiva de sus pueblos. Mientras, en nuestro país, aún siguen vigentes los juicios de la dictadura que los consideran bandoleros, algo que nos debería dar vergüenza como sociedad y cuanto antes deberíamos anular tanto estos juicios como la ley de amnistía para que lograr, de una vez por todas, verdad, justicia y reparación de las victimas.

Han pasado más de 40 años de democracia y llegamos tarde en las políticas de memoria, pero desde la aprobación de la ley 14/2017, de 10 de noviembre, de Memoria Democrática y para la convivencia de la Comunidad Valenciana, que en su artículo 4 punto 2 apartado D habla de “Las personas que participaron en la guerrilla antifranquista en defensa del gobierno legítimo de la Segunda República Española y por la recuperación de la democracia.“ y con el impulso y desarrollo que se le quiere dar desde el Botanic 2 a las políticas memorialísticas, para nosotros es una tarea primordial recordar a estos luchadores por la libertad y rendirles honores.

Ante esto, el próximo 12 de diciembre, la consellera de participación, transparencia, cooperación y calidad democrática, Rosa Pérez Garijo, homenajeará a la guerrilla antifranquista, siendo Quico Martínez, en nombre de todos sus compañeros y compañeras, el encargado de recibir este reconocimiento, ya que es el único guerrillero que reside en el territorio valenciano y una persona que lleva años aportando a la sociedad su experiencia para lograr que este país profundice en políticas de memoria que nos permitan recordar lo mejor de nuestro pasado, para lograr un futuro mejor. Y de esta forma, saldamos una deuda histórica con aquellas personas que insuflaron un aire de esperanza en los oscuros años de la dictadura franquista.

martes, 22 de octubre de 2019

Faro de Vigo: entrevista a Quico. “La exhumación de Franco no sirve de nada si la juventud no sabe ni quién era”

FARO DE VIGO
MIÉRCOLES, 9 DE OCTUBRE DE 2019

FRANCISCO MARTÍNEZ LÓPEZ “QUICO”  Guerrillero antifranquista

“La exhumación de Franco no sirve de nada si la juventud no sabe ni quién era”


“La Ley de Memoria Histórica es una entelequia; las fosas comunes quedaron”



NELI PILLADO  Nigrán

  Sus padres fueron torturados, vio como simulaban el fusilamiento de su hermano, vivió la desaparición de su maestro, las “atrocidades” contra sus vecinos... “Yo no vine al mundo para ser guerrillero, fue la represión franquista la que me hizo serlo”, afirma. Francisco Martínez López “El Quico” empezó a colaborar con la Federación de Guerrillas León-Galicia, la primera organizada en España tras el alzamiento militar de 1936, con solo 15 años y su guerra continúa a los 94. Ha publicado el libro “Guerrillero contra Franco. Guerrillero contra el olvido” y está empeñado en defender la reconstrucción de la historia “real” para “curar heridas”. Ha llevado su mensaje por toda España y ayer ofreció una charla en Nigrán. Lo hizo para recordar a su compañera de lucha Chelo Rodríguez, la guerrillera gallega que falleció este verano, a través del documental “La isla de Chelo” , que dirige su hija Odette. El acto que congregó a decenas de personas en el auditorio de Nigrán se enmarcó en las jornadas “A Volta das Nove”, que organiza el Instituto de Estudos Miñoráns, en colaboración con los concellos de la comarca, para rendir homenaje a las represaliadas.
– ¿Qué hace un hombre de 94 años, con todo lo que ha vivido, recorriendo miles de kilómetros?
–(Ríe) Estoy tan absorbido por la costumbre que no sé hacer otra cosa. Como no he ganado ninguna batalla, salvo la de la dignidad, estoy en ello todavía.
–Parece que la exhumación de Franco llegará pronto... ¿No se ha avanzado nada?
–Llega muy tarde y no sirve de nada si la juventud no sabe ni quién era. No es que yo desee que el dictador esté allí, sino que la exhumación debería ir acompañada de una divulgación del por qué está enterrado allí y por qué se le quiere sacar y de medidas que no se han hecho. No se han judicializado los crímenes contra la humanidad y todavía hay mucha gente por ahí perdida en cunetas sin haber hecho na a malo. Un país encuentra la paz cuando se curan esas heridas.
–No es suficiente la Ley de Memoria Histórica aprobada en 2007.
–No sirvió de nada, salvo para decir problema resuelto, pero las fosas comunes quedaron. Se exhuma a una persona y se lleva a un nicho familiar sin presencia de un juez. Esa ley es una entelequia. No fueron muertes casuales y los crímenes contra la humanidad y la vulneración de los derechos humanos no prescriben como delitos. No se trata de juzgar a personas, sino los hechos que alteraron la convivencia en este país y que hay que condenar.
–Pide mucho.
–Aquí tuvimos una Transición del miedo, de la ocultación. La Constitución puso punto y final en 1977 y no hemos sido capaces de construir nuestra historia, nuestra identidad. Quizás por mi edad me agarro mucho a lo que era posible y no fue a partir del 36.
–¿Existe un recuerdo idílico de la República?
–Yo fui a una escuela laica que nos transmitió valores de fraternidad, nos preparaban para ser adultos que no se dejen llevar, sino que intervengan en la organización de la sociedad. Las mujeres se asociaron como personas libres, los campesinos empezaron a participar en sindicatos, las misiones pedagógicas de aquella generación del 27 llevaban los libros, el teatro y el cine a los pueblos. Las personas eran más nobles, más solidarias. Era el inicio de una sociedad que iba a transformarse.
–La resistencia antifranquista nació en 1936 y perduró hasta la década de los 50. Entró siendo un niño.
–Los que no pudieron escapar el 18 de julio de 1936 están en fosas comunes y los que pudieron se convirtieron en ‘fuxidos’ y en 1939 se organizaron en grupos ofensivos, lo que se llama resistencia, que se fue nutriendo de las nuevas generaciones como yo. Pero yo no vine al mundo para ser guerrillero, fue la represión franquista la que me hizo serlo porque asesinaba y perseguía a la gente.
–¿Es falsa la imagen romántica del guerrillero que se echa al monte?
–El romanticismo está muy bien para desvirtuar un movimiento popular, pero en el monte ¿a quién defiendes? ¿A las cabras? Yo nunca dormí en el monte y me esfuerzo por deshacer la mitología de lo que fue el guerrillero. No éramos superpersonas que íbamos a dar la solución a España, pero estábamos organizados y teníamos enlaces en los pueblos y un fuerte apoyo popular. En Galicia y León, la guerrilla duró 16 años y sin el apoyo de la gente habría sido un suicidio de cuatro días.
–Ha venido a Nigrán a hablar del papel de la mujer en la guerrilla, ¿cómo fue?
–Es una parte oculta de esta historia porque vivimos en una sociedad patriarcal que no entiende el concepto de la mujer como activo en un estado específico de la guerrilla. En la federación de Galicia llegamos a ser una red de un millar de personas, cerca de cien estructurados como guerrilleros. Y entre ellos, diez mujeres a las que mataban, enviaban a la cárcel o se exiliaban. Pero también había mujeres organizadas en los pueblos que establecían contactos y jugaron un papel importantísimo en los servicios de información, en reparto de propaganda y comunicación.


FICHA PERSONAL
  Nació el 1 de octubre de 1925 en la localidad berciana de Cabañas Raras. Empezó a colaborar con la guerrilla antifranquista como enlace en 1939 y se integró como guerrillero en 1947. Permaneció en la resistencia clandestina hasta 1952, cuando logró huir a Francia. Regresó en 1977.



“Quico” Martínez, ayer, en Nigrán.
// J. Lores

https://www.farodevigo.es/comarcas/2019/10/09/francisco-martinez-lopez-quico-exhumacion/2183243.html

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Quico participará en el acto de homenaje de San Tirso a las víctimas del franquismo en la Cuenca del Eo

https://ort-ort.com/2019/09/san-tirso-de-abres-homenajeara-a-las-victimas-del-franquismo-en-la-cuenca-del-eo/

San Tirso de Abres homenajeará a las víctimas del franquismo en la Cuenca del Eo

El domingo 6 de octubre, San Tiso d’Abres celebrará un acto de homenaje a todas las víctimas del franquismo de la cuenca del Eo, donde se recordará de manera especial a los vecinos de San Tiso d’Abres represaliados así como a otras personas de la zona asesinadas en la localidad.


Los actos comenzarán a las 17 h, con una conferencia en el auditorio municipal a cargo de Ramón García Piñeiro, profesor en el IES de Navia y uno de los máximos especialistas en el estudio de la represión y de la resistencia al franquismo en la cuenca del Eo. García Piñeiro, autor de una importante obra bibliográfica sobre el tema, centrará su intervención en los aspectos del operativo represivo en la zona, con especial referencia a Luís Trigo y a la guerrilla en la comarca, recuperando la memoria y la historia de los vecinos asesinados.

A día de hoy “tenemos de cuatro vecinos de la localidad asesinados”, señala la comisión organizadora. Uno de ellos era Clemente Amago, emigrante en Argentina, fundador del PSOE en San Tiso en 1931, alcalde de la localidad en julio de 1936, escondido tras el golpe militar fascista y paseado por un grupo de falangistas el 22 de septiembre de 1936 en el marco de un traslado a  la cárcel de Lugo y cuyo cadáver continúa en paradero desconocido. Otros dos vecinos del municipio, Manuel García Miranda y el concejal Ramón Llenderrozos Pérez, serán asesinados también por los fascistas el 3 de septiembre de 1936, tras a acudir a Lugo a presentarse a las autoridades franquistas, atendiendo a las indicaciones de alguna personalidad del régimen en la localidad. Finalmente, el 13 de febrero de 1937 será fusilado en Lugo, en cumplimiento de una sentencia a pena de muerte, Jesús Cigarrán Campos, un autónomo del transporte residente en Abres.

El homenaje continuará a las 18:15 h con el descubrimiento de una placa en el cementerio parroquial en recuerdo de las seis personas enterradas en una de las fosas comunes del recinto. El acto de reconocimiento a las seis personas enterradas en la fosa común contará con la participación  de Francisco Martínez “Quico”, uno de los últimos guerrilleros antifranquistas vivos, Fernanda Cedrón, nieta del mítico resistente Luis Trigo y familiares de los represaliados. El descubrimiento de la placa será acompañada musicalmente por una actuación a cargo del músico de Vegadeo, Abel Pérez.

La identidad de las seis personas enterradas en la fosa sigue siendo una incógnita a día de hoy, con la excepción del maestro Pablo Martínez-Crespo Mazo. Según la hipótesis de trabajo de los investigadores estudiosos del tema, los ejecutados eran vecinos del occidente asturiano, confinados en la cárcel de Castropol y sacados de la misma en el marco de las operaciones represivas realizadas por los franquistas tras la toma de los diversos ayuntamientos de la zona. Pablo Martínez-Crespo Mazo, un maestro muy querido y reconocido en los municipios del Eo, ejercía en aquel momento en la localidad de Abres del ayuntamiento de Trabada y que con motivos de las vacaciones escolares residía en el domicilio familiar de Barres.

El recuerdo de la calidad humana y de la gran capacidad pedagógica Pablo Martínez-Crespo Mazo sigue todavía muy presente en aquellas localidades donde ejerció el magisterio. Martínez-Crespo Mazo, natural de Inciso en La Rioja se trasladó a Castropol desde Santander en compañía de su esposa, la también maestra riojana Felicitas Ezquerro, para dirigir las escuelas laicas promovidas en Figueiras por el filántropo Florencio López Villamil en 1917. Profesor en localidades como Tol, Tapia, o Abres de Trabada no tardó en ganarse la estima de alumnos y familiares por su gran dedicación al trabajo y sus cualidades como docente.

Sus profundas convicciones democráticas le obligaron a esconderse después de la toma de Castropol por los franquistas, siendo detenido el 30 de agosto y confinado en las cárceles de Ribadeo y Castropol, penitenciaría de donde sería sacado por un grupo de guardias civiles en la madrugada del 12 al 13 de septiembre de 1936, siendo confirmada su defunción en Santiso el 15 del mismo mes. A la hora de su muerte contaba con 54 años, dejaba cuatro hijos y una viuda que no tardaría en ser sancionada con una multa de 500 pesetas y su expulsión como maestra de la escuela de niñas de Barres en Castropol.

La localidad de San Tiso d´Abres será también el escenario del asesinato de José Suarez Novás y José María Jardón Pérez. El primero natural de Palas de Rei, residía en Pontenova, donde trabajaba como peón caminero, fue asesinado en 24 de enero de 1941. El segundo, natural y residente en Valdepares, concejo del Franco, será ejecutado el 3 de septiembre de 1936. A día de hoy se desconoce el lugar de enterramiento de estas dos personas, sin embargo son varias las fuentes que hablan de la posibilidad de su enterramiento en otra fosa existente el cementerio de la localidad.

La comisión vecinal promotora del acto, anima a todos los vecinos y vecinas de la cuenca del Eo a sumarse a este acto de homenaje y recuerdo a las víctimas de represión en la zona. Al tiempo, el colectivo organizador solicita ayuda a los vecinos de la zona para que ofrezcan información sobre la identidad de las personas enterradas en esta fosa común así como de otras localizadas en los municipios de la comarca, poniéndose en contacto con nosotros en el teléfono de contacto 608-555-010

https://ort-ort.com/2019/09/san-tirso-de-abres-homenajeara-a-las-victimas-del-franquismo-en-la-cuenca-del-eo/



viernes, 12 de julio de 2019

Enlaces Radio Galega - Guerrilla antifranquista en Galicia


En los siguientes enlaces se pueden escuchar las dos emisiones del programa "Arredor de nós" de Radio Galega dedicados a la guerrilla antifranquista en Galicia, que se emitieron a finales del mes de junio de 2018.

Con la participación de Quico y Odette entre otro/as y sobre todo la de Chelo.

Se utiliza mucho la banda de sonido de nuestra película « La isla de Chelo ».

http://www.crtvg.es/podcast_rg/0128/0128_20190626210400.mp3

http://www.crtvg.es/podcast_rg/0128/0128_20190627210400.mp3